21 enero 2015

Empieza por el porqué

Simon Sinek publicó en inglés en 2009 (La clave es el porqué: cómo los grandes líderes nos inspiran a actuar, Península, 2013, 304 páginas).
Buscar palabras y personas que inspiran es una de las metas de nuestro trabajo. Sinek piensa que el futuro de empresas e instituciones pasa por mejorar la calidad de sus ideas y no sólo sus productos o procesos; sólo las ideas con calado conseguirán movilizar el esfuerzo de empleados y públicos.
Por eso debemos pasar de la manipulación a la inspiración. No es fácil, porque la manipulación "funciona". Cuando bajamos precios, utilizamos promociones y apelamos al miedo o la inseguridad, conseguimos resultados. Pero sólo la inspiración suscita las mejores energías.
Sinek ilustra esta tesis con casos como Apple, Southwest Airlines, Martin Luther King o Harley-Davidson; si el porqué no está claro, dice, no se contratan las personas adecuadas ni se asegura el relevo que da continuidad.
Las grandes personas e instituciones lo son por sus principios y convicciones. Por eso, parafraseando a Sinek (y, sobre todo, a Martin Luther King), se puede decir que no necesitas un plan. Necesitas un sueño. Hacen falta productos, procesos y medios. Pero, sobre todo, necesitamos mejorar la calidad de los porqués.

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